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La Puesta en Forma de un CaballoAunque es un artículo dirigido a la gente de Raid, es válido para cualquiera que quiera preparar un caballo. Antiguamente, los caballos de trabajo estaban bien preparados porque, día a día, trabajaban. El ser montados o enganchados regularmente les mantenía en forma para la monta ó el enganche.
De una manera natural, los caballos salvajes o de pasto se mantienen en forma mientras pastan ya que caminan entre 5 - 8 km por hora. Duermen aproximadamente cuatro horas al día. Caminando suavemente a unos 3 km/hr, pastando solo 10 de las 20 horas restantes, ya están haciendo unos 30 km de movimiento al día, normalmente variando también los aires. Además, periódicamente, la manada galopa hacia la cima de una colina para luego volver atrás a pastar y lo repiten con cualquier excusa que les incite a una buena carrera. Nuestras metas recreativas y competitivas están exigiendo cada vez más de los caballos de hoy. ¿Cómo puede un jinete saber si su caballo tiene una forma suficiente para trabajar con seguridad en lo que se le exige? ¿Y cómo prepararle para que trabaje mejor aún?
Primero, cómprese un estetoscopio. Para mejor calibrar y mejorar el grado de acondicionamiento de un caballo, aprenda a comprobar y entender algunas medidas básicas de la función metabólica. La preparación no mejorará sin aumentos periódicos en la cantidad de tensión en el cuerpo al que se le pide trabajar. El secreto de acondicionar con éxito está en forzar el cuerpo lo bastante para obligarle a remodelarse en un ser más fuerte y más saludable, sin aumentar la tensión del cuerpo hasta el punto de dolor. El tejido blando puede ser remodelado en un periodo de seis meses a un año. En otras palabras, los músculos de su caballo, incluso el músculo del corazón, pueden acondicionarse para hacerle pronto ir lo más rápido como es probable que él nunca pueda llegar a ir. Sin embargo, los tendones semi-duros y ligamentos tardan de uno a dos años en remodelarse, y los huesos, hasta tres años. El primer año de acondicionamiento, su caballo tiene más corazón que piernas. Su trabajo no es preguntarle qué rápido y durante cuánto tiempo puede él galopar. Su trabajo es endurecer gradualmente su sistema locomotor para que pueda ocuparse de la tensión a la que su sistema metabólico una vez acondicionado pueda llevarle. Los Jinetes de raid lo llaman: L.S.D. (trabajo Long, Slow, Distance) trabajo Largo en el tiempo - Lento (suave) y de Distancia.
Cuando el caballo ha desarrollado "fondo", puede empezar el acondicionamiento. El fin del acondicionamiento está en conseguir que el cuerpo del caballo utilice más oxígeno, más eficazmente. Usaremos el estetoscopio en primer lugar para contar el número de latidos de corazón por minuto (LPM). Un caballo maduro normal en reposo tiene una entre 32 y 40 pulsaciones por minuto. Algunos prometedores individuos con un músculo del corazón más grande y más fuerte sólo necesitan bombear sangre entre 26 y 30 veces por minuto. Éstas serían buenas perspectivas para deportes que requieren un rendimiento cardíaco sostenido. Coloque el diafragma del estetoscopio en la pared izquierda del pecho del caballo, en el área de la cincha y ligeramente por encima del punto del codo. Espere unos momentos hasta que el caballo se acostumbre, sus latidos de corazón se estabilizarán. Cada uno de los "lub-dub" que usted oye se cuenta como un latido de corazón. Cuente durante 15 segundos exactamente, luego multiplique el resultado por 4 para conseguir la proporción por minuto.
Los caballos tienen una capacidad cardíaca absolutamente asombrosa. Trabajando al máximo, pueden multiplicar su pulso en reposo por un factor de hasta 8 o 10. Es decir, un atleta con una proporción de pulso en reposo de 26 LPM podría hacer un ejercicio y trabajar al máximo por un corto periodo de tiempo con una proporción de latidos de corazón de 260 latidos por minuto. Piense lo que le pasaría a su propio corazón si siendo su pulso en reposo de 60 subiera hasta 600 LPM cuando corriera, ¡Kaboom! Sin embargo, es más eficaz para los caballos el trabajar aeróbicamente con un corazón latiendo entre 120 y 160 LPM. El corazón de un caballo en forma reduce sus pulsaciones hasta el reposo desde el mismo momento en que para de ejercitarse. Muchos jinetes de raid encuentran que no importa lo empinado de la colina que acaban de subir, o a qué velocidad, es difícil que el ritmo de pulsaciones del corazón suba a más de 120 o 130 LPM nada más apearse. A los 10 o 15 minutos el pulso de un caballo en buena forma salud ya esta cercano a los 60 LPM. Aquí tenemos nuestra primera prueba para comprobar el estado de forma. Después de un típico entrenamiento de una buena hora de duración, tome el pulso de su caballo justo tras detenerse, y continúe supervisándolo cada pocos minutos hasta que esté por debajo de los 64 LPM. Si a su caballo le lleva 30 minutos recuperarse hasta los 64 LPM, está trabajándole demasiado duro para su grado de forma. Vuelva atrás, encuentre el nivel en el que él pueda trabajar, y aumente gradualmente la duración e intensidad de sus entrenamientos desde ese punto.
Si su caballo se recupera fácilmente hasta el parámetro requerido en 10 minutos, no está haciendo que progrese en su forma con el grado de entrenamiento que está recibiendo. Puede que retenga su condición de forma actual, pero no progresará sin más trabajo. Recuerde que trabajar sobre arena o subiendo colinas, o haciendo más trabajo de velocidad, pone una cantidad considerable de tensión adicional en todos los sistemas. Aunque todos nosotros hemos visto resoplar al caballo tras un ejercicio vigoroso, el ritmo respiratorio no es la mejor indicación de cómo va un caballo. Investigaciones en la fisiología de los caballos deportivos han demostrado que la respiración no es el factor que limita el trabajo. Es decir, los caballos toman bastante oxígeno en sus pulmones. Es la habilidad de distribuir ese oxígeno a los tejidos, para quemarlo allí y crear energía lo que diferencia el animal en buena forma del que no lo está. Además de para absorber oxígeno, los caballos respiran para expulsar de su metabolismo productos de desecho, y también para refrescarse. El ritmo respiratorio en reposo que va de 2 a 20 respiraciones por minuto normalmente aumentarán para emparejarse con el ritmo de trancos por minuto al trote o al medio galope (los caballos respiran al ritmo de la diagonal que el jinete está marcando), y puede subir dramáticamente cuando el caballo para. Aunque el ritmo respiratorio normalmente cae junto con el ritmo del pulso según el caballo se recupera, algunos caballos continúan jadeando si tienen calor. Esto puede ser normal según el individuo.
Inicialmente, prepare trabajos de acondicionamiento de forma en entrenamientos 3 o 4 veces por semana, intercalándolos con descansos y suaves trabajos en pista de arena 1 o 2 días por semana. Después de que su caballo haya alcanzado una buena forma, si compite con regularidad, no necesitará trabajo adicional, particularmente si vive pastando. Mientras este preparando su caballo, debe vigilar ciertos peligros. Vigile su actitud, él le pronto le dirá cuando ha tenido bastante. No se pelee con la Madre Naturaleza. Compruebe los sonidos de la estructura general de su cuerpo y tome cualquier indicación de hartazgo ó calor como una señal de que lo está empujando demasiado lejos. No espere que le surja una laminitis. Más bien su mayor peligro durante el acondicionamiento o la competición es la deshidratación y el consecuente desequilibrio de electrólitos. El trabajo produce calor como un subproducto del mismo. Los caballos disipan el calor desviando sangre a los vasos de sangre periféricos, para desde allí irradiarlo fuera. (Los caballos de músculo fino y piel delgada hacen esto mejor). También jadean como un perro, inhalando aire más fresco mientras exhalan aire caliente. Pero su medio más eficaz de disipar el calor es a través de la evaporación por el sudor.
Los caballos no tienen un saco de sudor como un depósito de agua guardado en alguna parte de su cuerpo que pueda ser usado para refrescarse. El fluido componente del sudor se toma de los fluidos intra y extra celulares, de los intestinos y de la sangre. La piel pierde elasticidad, volviéndose más apergaminada, la motilidad del intestino se reduce, y la sangre realmente se hace más espesa. Su veterinario puede enseñarle a realizar pruebas simples para verificar la deshidratación supervisando la respuesta superficial, el tiempo de rellenado capilar, sonidos del intestino, y calidad de las membranas mucosas. Un caballo activo necesita mucha agua. Cuando está en reposo, un caballo normal consume alrededor de 25 litros de agua por día. ¡En época calurosa y con un trabajo continuado, puede llegar a beber hasta 90 litros o más por día! Un caballo deshidratado necesita beber grandes cantidades de agua natural (no fría) y luego necesitará también reponer sus electrólitos perdidos (sales). Mientras lo monte, permita a su caballo que beba siempre que tenga oportunidad. Después del paseo, haga que el caballo camine un rato mientras se enfría, para que no se quede tieso, pero pare frecuentemente para que pueda beber lo que quiera. No le haga esperar hasta que usted decida que ya está fresco y lo vuelva a poner en su establo para que pueda beber. Si lo hace así, estará en peligro de tragar demasiada agua demasiado deprisa, y no tendrá la ventaja de un movimiento natural para ayudarle a disipar el agua. Aumentando la carga de trabajo gradualmente, mientras supervisa el estado de forma de su caballo, puede usted crear un caballo bastante preparado para llevarle allá dondequiera usted ir. Traducción libre de un artículo de The American Endurance Ride Conference www.aerc.com |
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