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INTERVENCIÓN PSICOMOTRIZ EN LA INFANCIA EN EL MARCO DE LA TERAPIA ASISTIDA CON CABALLOS (II)

(Parte I) Parte II

 Sònia Romera Figuerola. Maestra de Ed. Especial y Psicomotricista. Experta Universitaria en Reeducación por la Equitación Universidad Complutense de Madrid. Coordinadora Técnica del Postgrado de Equitación Terapéutica de la Universidad de Vic. Directora del Centro Hípico Mas Aragó.

A continuación se desarrollarán los aspectos principales de la TAC* como herramienta de intervención psicomotriz:

El trabajo sobre el tono, la postura y el equilibrio.

Tal y como se ha comentado en los principios terapéuticos, cuando el caballo camina al paso transmite una serie de impulsos al cuerpo del jinete que lo monta. Éste debe reaccionar a estos impulsos reajustando continuamente su equilibrio, ajustando el tono muscular y adaptando su postura al movimiento que reproduce el animal.

Las variaciones en:

  • el ritmo: paso corto, paso largo, paradas, medias paradas.
  • el terreno: pista de arena, pista de tierra, cemento, subidas, bajadas.
  • la dirección: trabajo en línea recta, incorporando giros amplios, giros cerrados, serpenteos, espirales;

contribuyen a este entrenamiento del equilibrio.

Según las necesidades del usuario con el que se esté trabajando, se pautará un tipo u otro de ejercicio para favorecer este trabajo del equilibrio.

 

Estimulación de las sensaciones básicas.

Los centros hípicos son entornos muy ricos a nivel de estimulación sensorial.

A nivel olfativo.

Cabe destacar que los olores son, de entre todas, las sensaciones  más perdurables, ya que su acceso al cerebro es directo y se almacenan a largo plazo. Los olores particulares del centro hípico como el olor corporal del caballo, el estiércol, el forraje, la grasa del cuero... ayudan  al niño a situarse en el espacio, ya que previamente se ha situado a nivel olfativo.

A nivel visual.

Se debe destacar la importancia de la estructuración del espacio ya que los niños miran más aquello que está estructurado que lo que no. En el centro hípico donde se desarrollan las terapias los espacios deben estar bien delimitados: zona  de acogida, zona de higiene  y preparación, zona de monta, zona de cuadras, etc.

Esto proporciona seguridad, ya que permite una mejor estructuración del espacio que contribuye a la relajación tanto física como psíquica al saber qué se espera en cada uno de estos espacios (por ejemplo: todos los usuarios identifican que en la zona de higiene y preparación se cepilla y se viste al caballo/pony).

Un trabajo muy importante que se desarrolla durante las sesiones es el de la mirada. En todo momento el niño actúa buscando la mirada del otro, que le reconforta y le acompaña en el proceso de individuación. La mirada es una de las principales conductas relacionales que se fomentan mediante el trabajo en TAC: pidiendo al niño que intercambie miradas con nosotros, que explore visualmente su pony, su entorno... la mirada del niño nos dirigirá hacia sus intereses y nos proporcionará mucha información sobre su manera de relacionarse con lo que le rodea.

A nivel táctil.

Los receptores sensoriales del tacto se encuentran en toda la superficie del cuerpo, pero también en profundidad. Todo el cuerpo sirve, en cierta manera, de órgano sensorial.

Los caballos y ponys son animales táctiles a los que les gustan las caricias y que para los niños simbolizan fuerza, calor y movimiento.

Los niños  toman consciencia de las cosas a través del tacto familiarizándose con  nociones de textura, de peso, de liso/rugoso, frío/calor, al explorar el cuerpo del pony,  el material de higiene (diferentes cepillos) de montar (partes del equipo del caballo). Las palabras deben acompañar esta exploración, dando nombre a lo que tocan.

Además, la sensación es la base de la equitación: el ritmo del paso recuerda a la sensación de balanceo en los brazos de la madre. Cuando el niño actúa sobre el pony para dirigirlo, se establece entre ellos un diálogo tónico: presión de las piernas  y movimiento de cadera para avanzar, la comunicación con la boca del pony gracias al uso de las riendas... Montando, el niño experimenta a través de su propio cuerpo.

A nivel auditivo

El oído humano se afina gracias a la percepción de sonidos cada vez más ligeros. En el centro ecuestre, existe una gran riqueza de sonidos: el pisar de los caballos sobre asfalto o tierra dura, las voces de los profesores,  los pájaros, el relincho de los caballos, el ruido de coches que llegan...

En terapia las palabras y la música se convierten en el sostén auditivo de las sesiones:

  • Las palabras del terapeuta sostienen, explican, portan y proporcionan seguridad; conducen al niño hacia los ejercicios, ponen palabras sobre lo que están escuchando.
  • La música, favorece la relajación, el ritmo y la adquisición del gesto ecuestre (ayudas). La mayoría de las canciones infantiles son de 4 tiempos, al igual que la secuencia del paso del caballo/pony.
  • El silencio,  lo trabajamos introduciendo paradas musicales a las que se asocia la parada del pony. De esta manera se fomenta la atención y se incorporan las ayudas para parar el pony.

Facilitación de la conciencia del propio cuerpo desarrollando el esquema corporal.

Durante tareas como la higiene del caballo/pony, se trabaja sobre los principales segmentos corporales del animal: cepillamos la cabeza, el cuello, la barriga, las manos, los pies... Esto contribuye a reforzar el aprendizaje del esquema corporal.

En las sesiones, se incorporan las canciones que favorecen la integración del gesto y facilitan la inclusión en la actividad de ciertas partes del cuerpo que pueden estar 'olvidadas' como por ejemplo, en una parálisis cerebral, las extremidades pléjicas.

Existe una modalidad de aprendizaje en equitación denominada volteo que consiste en montar sin silla con unas asas a las que se puede agarrar el jinete. En esta disciplina se realizan ejercicios para mejorar la coordinación, la planificación motora y por extensión el conocimiento del esquema corporal. El jinete puede ponerse de rodillas, en cuclillas, de pie, estirar un brazo, los dos brazos... el grado de dificultad se adaptará a la edad, a las capacidades y a los objetivos a conseguir para cada jinete.

 

Establecimiento rituales, marcar tiempos, anticipación de acciones, delimitación de espacios y tiempos.

Al igual que en una sesión de psicomotricidad,  una sesión de TAC tiene una estructura por si misma:

  • Acogida.
  • Higiene.
  • Preparación.
  • Actividades con o a cabllo/pony.
  • Despreparar el caballo/pony.
  • Puesta en común del trabajo realizado.
  • Despedida.

Dentro de esta estructura pueden darse variaciones generadas por la necesidad de adaptar el contenido de las sesiones a los deseos y gustos del usuario con el que estemos trabajando. Generalmente estas variaciones derivan en un ajuste de los tiempos para favorecer aquellas actividades que generan más placer en el usuario.

Para entender mejor como funciona una sesión de TAC expondré a continuación el trabajo que se desarrolla en cada una de las diferentes fases:

Acogida: es el momento en el que se realiza el ritual de inicio de sesión que consiste en saludar a los terapeutas, a los compañeros y al caballo. En este momento se decide conjuntamente con los diferentes usuarios qué caballo/pony montará cada uno y qué actividad con o a caballo se realizará. Es de vital importancia en este momento de planificación tener en cuenta los deseos de cada uno e intentar ajustar el contenido de la sesión, siempre teniendo claro cuáles son los objetivos de trabajo a perseguir.

Higiene: en este momento se realiza el ritual de limpieza con el caballo/pony. La higiene es un momento importante en las sesiones ya que permite trabajar contenidos relacionales, de autocuidado, de responsabilidad, de integración de los sentidos ya que todos ellos se ven implicados en esta tarea, de integración del esquema corporal al limpiar los diferentes segmentos del caballo/pony identificándolos y nombrándolos, la lateralidad al limpiar ambos lados del caballo y así diferenciar que éste tiene como nosotros, dos hemicuerpos, conceptos espaciales (arriba, abajo, delante, detrás, al lado), coordinación óculo-manual al manejar los diferentes cepillos... dependiendo de las características y habilidades de cada usuario de la terapia se incidirá más en ciertos contenidos para favorecer su desarrollo global.
La higiene debe realizarse en un lugar preestablecido, que facilite la ubicación en el espacio de los niños y que permita realizar la tarea con seguridad.

La preparación: consiste en reconocer y saber colocar el equipo al caballo o pony. En este momento se trabajan los contenidos nombrados en el apartado de la higiene más: la identificación del material y la diferenciación entre los diferentes equipos de los caballos/ponys y los diferentes aperos (mantas sudaderas, salvadorsos, sillas de montar, cinchas de volteo, cinchas elásticas, cabezada de trabajo, vendas, protectores); la secuenciación al tener que colocar el equipo en el orden correspondiente; la tonicidad adecuada para sostener el equipo más pesado (montura).

Actividades a caballo pie a tierra: la terapia asistida con caballos no consiste sólo en el hecho de montar. Existen actividades pie a tierra como la doma en libertad o el volteo que nos facilitan el trabajo con aquellas personas que por miedo, falta de confianza, exceso de peso, o alguna contraindicación les impide montar a caballo.

a) Volteo terapéutico.

b) Ejercicios pie a tierra.

Estos trabajos se pueden realizar de forma individual o en grupo.

Actividades a caballo montados: dependiendo de la edad y problemática que presente el usuario/a, se diseñarán diferentes ejercicios/juegos adaptados que faciliten la adquisición de habilidades en las diferentes áreas de desarrollo.

Despreparar el caballo/pony: en este momento se fomentan las mismas habilidades que en el momento de preparar.

Puesta en común del trabajo realizado: una vez acabada la sesión es importante hablar de lo realizado para favorecer la representación.

Despedida: normalmente se cierran las sesiones agradeciendo al caballo/pony su colaboración ya sea con una caricia o dándole una golosina y despidiéndose de todo el equipo humano implicado en las sesiones.

Las sesiones de TAC tienen una duración predeterminada que dependerá de la edad del usuario, el nivel de afectación que presente, si se trata de una actividad individual o grupal.

La TAC como generadora de vivencias emocionalmente ricas.

La terapia asistida con caballos va dirigida tanto a niños como a adultos.

En la primera infancia la TAC nos va a permitir trabajar aspectos relevantes en ciertas fases del desarrollo emocional efectivo de los más pequeños. Según C. Pelletier-Millet **:

"A lo largo de mi experiencia he podido identificar una decena de fases del desarrollo en el pequeño, para las cuales esta actividad es un detonante y un soporte muy eficiente:

  • La separación de los padres.
  • La independencia, que esta edad se juega en la dependencia.
  • La diferenciación y la personalización, es decir el descubrimiento del otro y del yo a través del otro.
  • La adaptación y la integración al entorno.
  • La utilización de los sentidos, de las sensaciones, de las emociones, del cuerpo, de las percepciones, de las premisas de las representaciones.
  • La emergencia del pensamiento que se organiza en las sensaciones.
  • La canalización de emociones nombrándolas y teniéndolas en cuenta (...)
  • La afirmación de la identidad a través de un inicio de dominio del pony y la realización bajo la mirada contemplativa del otro."

En equitación y en terapia una de las emociones que está más presente es el miedo. Este constituye una de las causas más importantes de abandono de ambas actividades. Cuando surge el miedo el terapeuta debe saber hablar sobre él y acompañar al usuario para que supere este miedo, manteniendo una actitud abierta, cercana y empática, proporcionándole los apoyos necesarios para afrontar y superar este miedo.

Los tres aires (movimientos del caballo) pueden suscitar diferentes emociones en el jinete que lo monta:

  • El paso, aire marchado en 4 tiempos, proporciona al jinete  seguridad por la sensación de balanceo, se recomienda para las primeras sesiones y para las personas que tienen miedo o inseguridad.
  • El trote, aire saltado en 2 tiempos, proporciona al jinete más inestabilidad, ya que lo proyecta fuera de la silla, y debe abordarse en el momento adecuado ya que puede interferir en el proceso de segurización del jinete.
  • El galope, aire saltado en 3 tiempos, proporciona al jinete más inestabilidad que al paso, pero es más confortable que el trote. Al galope se le suma mayor velocidad, con lo que provoca emociones más fuertes.

 

El establecimiento de vínculos.

Gran parte de los niños que acuden a TAC han sufrido separaciones  de sus figuras parentales a edades muy tempranas. Estas separaciones pueden desembocar en:

  • Dificultades en crear vínculos afectivos.
  • Dificultades en separarse (inseguridad, dependencia).

El back-riding es un recurso que se utiliza en TAC, en el que el terapeuta monta con el niño y que puede favorecer la creación de vínculos para posteriormente acceder a la separación. Las finalidades del back-riding son:

  • Proporcionar seguridad física y emocional al niño.
  • Facilitar una relación cuerpo a cuerpo con el caballo y el terapeuta.
  • Fomentar un vínculo de unión con el terapeuta que normalmente es una figura ajena al círculo familiar.

De la misma manera que nos interesa crear vínculos llega un momento en el desarrollo de la terapia en el que el objetivo será buscar la independencia de nuestro usuario-jinete.

Mediante la observación del diálogo tónico que se establece entre el terapeuta y el niño, y el niño y el usuario descubriremos el momento idóneo para favorecer la separación: el usuario pasa a montar de forma individual con o sin silla de montar.

El uso de la silla es un paso hacia la normalización, ya que normalmente la mayor parte de jinetes la usan para montar a sus caballos.

La introducción de la silla va a favorecer una participación más activa, ya que permite el establecimiento de un diálogo gestual entre el usuario y el caballo/pony a través de las ayudas (uso de la presión de las piernas para iniciar el paso).

El uso de las riendas permite poder aprender a parar y girar al caballo.

La introducción de los estribos va a proporcionar una nueva base de apoyo que permite al jinete: levantarse de la silla para coger objetos o iniciar el trote...

 

Producir placer a través del movimiento.

Muchos de los usuarios que vienen a realizar TAC presentan afectaciones en el área física, tanto en miembros superiores como en miembros inferiores. Además estas afectaciones acostumbran a venir acompañadas de dificultades para mantener el equilibrio.

A caballo, al cambiar y aumentar la base de sustentación mejora el equilibrio, con lo que el desplazarse se convierte en un acto placentero, ya que el usuario no debe preocuparse por posibles caídas y puede explorar el entorno desde otra perspectiva y con una seguridad diferente a la que siente al desplazarse con sus propias piernas o con medios técnicos (sillas de ruedas, andadores, muletas, bastones...) y acceder a lugares a veces imposibles por las barreras arquitectónicas (caminos de piedra, bosques, campo...)

Muchos pacientes que no pueden desplazarse con autonomía, encima del caballo descubren la noción de velocidad, al poder moverse al paso, al trote o al galope.

 

El trabajo de la globalidad bajo la mirada del otro.

Tal y como hemos apuntado en la definición, la terapia asistida con caballos es una modalidad de tratamiento educativo y rehabilitador que permite el trabajo en todas las áreas de desarrollo de la persona, pudiéndose realizar desde un enfoque integral, para así aportar el máximo de beneficios a los usuarios.

Y es bajo la mirada del terapeuta que proporciona seguridad, que los avances se pueden producir: no existe terapia sin un profesional que la dirija. El caballo per se no es terapeuta, ya que es incapaz de entender los deseos del otro,  plantear objetivos de trabajo, realizar seguimientos y escoger la metodología y las actividades más adecuadas para cada persona.

El caballo es un facilitador magnífico que aporta una gran motivación a los usuarios para mejorar sus habilidades.

El terapeuta es el referente que acompaña a los usuarios en este proceso.

 

Dedicado a la memoria de Pedro Pablo Berruezo Adelantado, gran psicomotricista y mejor persona.

Sònia Romera Figuerola

 

BIBLIOGRAFÍA

  • Apuntes del Curso Intervención Psicomotriz y Terapia Asistida con Caballos. Fundación Tiovivo. Cartagena  Noviembre 2008.
  • Darques, D. (Abril 2000): Recopilación de Textos. Curso de Hipoterapia. Universidad de Zaragoza.
  • Gross Naschert,E. (2000): Equinoterapia. La rehabilitación por medio del caballo. Ed.Trillas. México.
  • Pelletier-Millet, C. (2004): Un poney pour être Grand. Ed. Belin. Paris.
  • Poney Club de France (1999): "L'équitation par le jeu". Edition l'écho des poneys. Fontenailles. France.
  • Poney Club de France (1999): "De l'enfant au chevalier". Edition l'écho des poneys. Fontenailles. France.
  • Publication de l'Association Handi-Cheval (2000): Cheval. Indaptations et Handicaps. Ed.Maloine. Paris.
  • Teichmann Engel, B. (1997): Therapeutic Riding I. Strategies for Instruction. Book I. Edited by Barbara Teichmann Engel.
  • Teichmann Engel, B. (1997): Therapeutic Riding I. Strategies for Instruction. Book II. Edited by Barbara Teichmann Engel.
  • Teichmann Engel, B. (1997): Therapeutic Riding II. Strategies for Rehabilitation. Edited by Barbara Teichmann Engel.
  • Romera Figuerola, S. (2007): Apuntes del Postgrado de Equitación Terapéutica Universidad de Vic. Módulo de Psicomotricidad.

 

* TAC: abreviatura de Terapia Asistida con Caballos con la que se citará a partir de ahora en todo el artículo a esta modalidad de tratamiento.

** Claudine Pelletier-Millet, es educadora especializada y psicomotricista. Trabajó en TAC durante 25 años asistiendo a discapacitados físicos y psíquicos. Actualmente en práctica psicomotriz con ponys con niños a partir de 18 meses. De su libro 'Un pony pour être grand'.


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