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Una primera experiencia con el Polo
Este verano acabé trabajando de "petisera" para un equipo de polo, lo cual era totalmente nuevo para mí, ya que lo único que sabía sobre ello era que unos jinetes montados sobre sus caballitos, iban a galope tendido detrás de una bola a la que intentaban dar con unos palos largos. Me acuerdo que el primer día, cuando llegué del aeropuerto a los
establos, estaban subiendo a los ponis al camión. ¡Menudo camión! Nunca
había visto uno tan grande. Le llamabamos el "Artic", y en él se podían
llevar 19 caballos. En cuanto al pony: No son muy grandes. Serán de la alzada de ponis D o de caballos pequeños. Menos dos o tres que vi, todos eran estrechitos, la mayoría provenían de Argentina. Todos tenían las crines rapadas, según me dijeron, para que no se enredasen con las riendas. La cola también la llevaban recogida, para que no se enredase con el "stick". Siempre se les montaba con vendas y, por encima de las vendas, protectores, y luego a algunos de ellos con campanas o "Professional Choice". Y ya, por último, como las canchas son de hierba, ramplones en los pies. La cancha era enorme. Creo que entran 6 campos de futbol en una cancha, o
algo así. En cada extremo de la cancha hay dos palos, como en rugby, que
sirven como portería, y detrás de estos siempre están dos chavales, que se
pasan ahí horas, partido tras partido, para decidir si han marcado gol o no.
Si maracaban, levantaban una banderita blanca y la agitaban, y si no
había sido gol, reponían la bola, más o menos por donde había salido para
que continuase el juego. ![]() Cada jinete lleva varios caballos al partido, ya que un solo caballo no
sería capaz de aguantar tanto tiempo. Normalmente llevan unos 5 caballos por jinete, uno para el arbitro, y luego uno o dos de repuesto.
A medida que fue pasando el tiempo, empecé a tener que hacer más
cosas, no sólo ayudar a preparar a los caballos y luego sujetarlos al lado
de la cancha, ahora también tenía que montarlos. Los caballos necesitaban 40
minutos de trabajo al día, y os podéis imaginar que no daba tiempo a montar
44 ponies en un día, así que ellos lo hacían de 5 en 5. Se montaban en uno,
y luego a su derecha llevaban dos, y a su izquierda otros dos, a esto le
llamaban variar. La verdad es que tengo que admitir que fue una experiencia inolvidable,
¡aunque no ganásemos ningún torneo! |
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